domingo, 15 de mayo de 2011

Maikol


El Jose se fue hace medio año a Pucón y nunca más volvió. Antes se había ido muchas veces pero esta vez fue la definitiva. Se fue nomás un día después de acompañarlo al banco a cobrar un vale vista de casi dos millones de pesos que su madre le dejó como seguro después de haber muerto de cáncer. Veníamos del Iram comiendo Snickers y tomando jugo de piña. Pasamos a la Shazam y vimos comics pero no compramos nada. Almorzamos en el Burguer como siempre y fuimos al París a comprar calzoncillos para andar digno en Pucón. Todos sabíamos que el Jose se iba a volver a ir al sur. Sé que somos sus amigos, pero ni nosotros, ni su familia, ni su trabajo le daban la fuerza para que el recuerdo de su madre lo dejara avanzar. Por eso dio ese paso y se mandó a cambiar, nos dejó a todos y partió a vender artesanía. No lo veo desde ese día. Normalmente hablo con él.
Ahora, desde marzo, vive en Temuco en un departamento en el centro, estudia en el Inacap y supongo que quiere por fin terminar una carrera. Sigue pensando en su mamá,me dijo. Por eso estuvo siempre conmigo, todos los lunes a las 9 de la mañana en la clínica para acompañarme a estar frente a una máquina radioactiva. Nunca lo hablamos pero sé que ahí murió su mamá, justo donde yo me sanaba. Mi vieja me dijo que el Jose se ponía a llorar cuando yo bajaba a las máquinas.
Cuento todo esto porque sé que no lo va a leer. Nunca le he dado la dirección de mi Blog por vergüenza.
Se suponía, hueón, que para tu cumpleaños ibai a estar en Santiago, íbamos a ir a tomar, a ver unas películas con tu tarjeta de socio del Hoyts. Te acordai, culiao cuando fuimos después de mi operación a ver Inception y a la salida te atropellaron? Te acordai cuando nos curamos en el casino del edificio del trabajo? Te acordai cuando inventamos un copete que le pusimos Buen Potito? Puta, maricón, te echo de menos y mínimo que tus 24 los hubierai pasado con nosotros. Mínimo.
Maikol, deja de irte avisando dos días antes y no poder despedirme. Sin haberte dado las gracias por ser uno de esos que me salvo la vida.
Feliz cumpleaños, nigga, everything is gonna be all right.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Ocular























Eran como las dos y cuarto de la mañana, estaba lloviznando y me acerqué a los estacionamientos del costado de market a tapar mi bicicleta. Volví, sintonicé la radio Kioto que tenemos en la bomba en la Radio Corazón y me senté con mi compañero a mirarnos los zapatos por un rato. No pasan muchos autos los días lunes a esa hora. Somos el turno que menos vende. Pasó un poco antes de las tres de la madrugada un taxi Nissan y puso cinco mil pesos. Pagó con vales. Tiene convenio con la bomba.
Mi compañero fue al baño por unos 10 minutos, no más que eso. Cerca de las tres y cuarto llegó un Hyundai Stellar color gris con tres jóvenes arriba. Estoy seguro que eran tres. Sólo habló, y muy poco, el que conducía. Era pequeño, algo masiso, usaba el pelo corto y una parka de esas de colegio marca Resignol. El que iba sentado en el puesto del copiloto y el que iba en el asiento trasero no dijeron nada. Ninguna palabra, como si no respiraran, como si miraran a la nada. Demasiado serios. Supongo que pensaban demasiadas cosas. Cuando comencé a echar la bencina ni siquiera me miraron. Nada. Tengo la certeza que esos tres se conocían mucho, quizás demasiado, más de lo necesario. Algún problema debió haber entre ellos, tal vez venían de atropellar a alguien o de fallarle demasiado a un cuarto integrante del grupo. No sé. Pero que venían de hablar algo demasiado importante, nadie me lo quita de la cabeza.
El conductor pagó con un billete nuevo de diez mil. Le di cuatro mil de cambio. Tres en billetes de mil y dos monedas de quinientos pesos. Me demoré en entregarlo y no tuvo problema en esperarme. Luego de eso se fueron en el más absoluto silencio y sin ninguna prisa aparente.
Después de que volviera mi compañero vimos llegar a unas niñas que venían a comprar cigarros y Redbull con las que tendríamos un pequeño problema, ya que ellas no entendían que no podían fumar mientras estuvieran en la estación. Después de eso pasaron algunos autos nada de lujosos. Un par de taxistas conocidos y un furgón de una compañía telefónica que sólo llenó con aire sus neumáticos. Cerca de las 5 de la mañana vi pasar el Hyundai con los tres tipos silenciosos. Esta vez el conductor venía solo. Yo no lo atendí, fue un colega, y eso me dio tiempo de observarlo con un poco más de atención. Fue curioso. Igual que antes. Como si los otros dos estuvieran ahí sin existir, concentrados en si mismo, mirando nada, pensando demasiado. Sin música, silenciosos y cautos. Echó tres mil, lo que encontré raro ya que hacía pocas horas había echado seis mil. Quién sabe cuanto manejó durante ese tiempo. Luego se fue y sería. Nada más hasta el cambio de turno a las ocho. No sabría decirle nada más, no me fijé en su patente.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Todo lo que ella me dijo

Sal de ahí, aléjate. Olvídate, no te queremos volver a ver mal. Ya te han hecho mucho daño, equivalente al que tú también hiciste. Ahora, si yo estuviera en tu lugar no dejaría de pelear ni un sólo segundo por lo que quiero.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Lo que quieras


La primera vez al menos me pude escapar un poco. Salir, al final, un poco mejor parado. Eso si, lo hice todo mal, pero fui capaz de bloquear un poco. Se lo debo agradecer a mi enfermedad que ocupó casi todo mi tiempo. Mis pensamientos. En verdad eso es mentira. Fue una vía de escape hasta por ahí nomás porque aún así me sorprendía cada noche latiendo cada vez con más fuerzas, revelando el miedo, espantando a los fantasmas de vidas pasadas que venían a mostrarme mi futuro. Supongo que nuevamente volverán. Los espero. Quiero verlo, quiero ver el mar, las olas, la brisa, los túneles y todo lo que me lleva a ti. Sé que volverán. Vuelvan.
No consigo dormir, pienso en las implicaciones de nadar en la profundidad de la soledad y la inseguridad. En las complicaciones. Sé que no es sólo mi imaginación. Sé que es real y duele, daña, mata en vida. Abusa. Patea cuando ya no puedes pararte y están en el suelo arrastrándote por volver atrás y cambiar las palabras sólo un segundo antes de haberlas dicho. De haberlas tatuado en el dolor más profundo del alma. Qué más puedo hacer? Mucho, supongo. Demasiado, pero nunca será suficiente. Nada cambia los hechos, que son concretos, nadie borra las cicatrices. Un florero roto se puede volver a pegar pero quedan las marcas. Siempre es mejor comprar uno nuevo, más bonito, moderno y grande. Yo sigo guardando una carta pegada con cinta. Y el efecto es el mismo. Somos distintos.
Never Forget? Sin perdón ni olvido? He visto peores que vuelven a ser aún más felices. Pintan juntos una reja de madera los sábados, comparten los silencios, el aire, la vida, escuchan sus discos favoritos de la juventud. No sé cuál es la clave para lograrlo, no tengo idea. Los espirales son eternos. Fibonacci se llama, él lo dijo en ecuaciones, yo lo dijo con hechos. La vida se repite, son ciclos.
Ahora estoy parado, lejos. Me sacaste un semicírculo de ventaja, pero voy a empezar a correr lo suficiente. Veloz y sigiloso. Sacaré ventaja y te esperaré en alguna curva. Soy el de lentes.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Not dead

I really tried to play the game of love and I hate to loose, maybe I can win somehow. And so I'll dream of her for a thousand years.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Voces


-Que pase el acusado.
-Jura o promete decir la verdad y nada más que la verdad.
-Prometo.
-Se le acusa de atentar contra su propia vida al lanzarse de una ventana desde un décimo piso.  Eso, por si no lo sabía, es un delito de carácter grave penalizado con cárcel.
-Eso es falso
-¿Qué es falso? ¿Acaso no fue usted el que cayó desde casi 30 pisos? ¿Intenta decir que lo acusamos injustamente?
-No niego que caí, pero no fue para atentar contra mi vida. Fui parte de un complot sin serlo realmente.
-¿A qué se refiere? ¿Lo lanzaron? Testigos afirman que se lanzó por su propia voluntad.
-Me dijeron que lo hiciera.
-¿Lo obligaron?
-No, me lo sugirieron y sólo lo hice.
-Los análisis siquiátricos no arrojaron nada que advierta algún patrón de desorden sicológico o mental. ¿Quiénes se lo sugirieron?
-Los cómics.
-¿Por quién nos toma, señor, por unos niños de educación básica? Esto es una corte seria, no estamos perdiendo el tiempo. Usted no está loco, tomó esa decisión lúcido y en sus cabales.
-Fueron los cómics, ellos me lo dijeron: Salta por la ventana, se valiente.
-¿Y los cómics, según usted, no le advirtieron que se encontraba en un décimo piso a casi 30 metros de altura?
-No era necesario, señor Juez, eso ya lo sabía. Es lo más alto que había llegado.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La vida se puede resumir en algunas pocas canciones



Como en viejas frases que parecieran ya no tener sentido. Parecieran. En un mundo salvaje, no es bueno olvidar.