jueves, 21 de octubre de 2010
Puros perdones
Entre mis discos busco esas canciones que me podrían hacer reaccionar. Reviso mis devedés y veo esas mismas películas que ya vi y podrían hacerme abrir los ojos. Pero no funciona. Sigo cerrado, enfocado en mí. El porqué de todo esto está claro y es una lata porque ya fue. Sin esos tropiezos es un hecho que todo sería una fiesta, con números musicales, encantadores de serpientes, alfombras voladoras y emotivos planos a nuestras manos. Pero estoy enfermo. Muy enfermo y debo curarme antes de salir a pelear. Me quedan hartas sesiones y una vida entera llevando esta enfermedad o lo que quede de ella. Por lo tanto es imposible olvidar este periodo, por más esfuerzos que haga ya quedó registrado y mi microcine mental va a exhibir esta mierda de película todos los días al trasnoche. Y peor, se llena.
El mundo que te hice lo sigo guardando, intacto para ti. Incluso hay playas y el océano será tibio. No me olvidé de los restoranes, ni del 505, ni del gran reloj que nos vio nacer. Por mientras lo barro todos los días para que cuando sea el momento siga impoluto. Te lo mereces.
Lo que quieras.
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I wuz here :B
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