jueves, 18 de noviembre de 2010

Comics save my soul


Me volví a enviciar. O volví al "origen". No sé como explicarlo, pero hace que sienta bien. Casi completo. Llena mis tardes. Me salva. Siempre estuvieron ahí, en mi repisa, en los estantes de las tiendas especializadas. Esperándome. Los cómics salvan el alma. Y a mí me ayudan a sobrevivir el día día. Considerenme un nerd o un ahueonao. Lo que quieran. Pero leerlos hace bien. Algunos me hacen volver a mi infancia culiá maravillosa, cuando mi mayor preocupación era estar al día con las novedades de los cómics, las revistas especializadas y las películas y sus respectivas bandas sonoras. Ahora volví.
Leí muchas cosas esta semana y me quedan dos. Qué más leeré. Qué más aprenderé. Qué más me mostraran estos culiaos que no conozco pero que por alguna oscura razón les creo. Leí el primer tomo de Sanctuary de Ryochi Ikegami, también Crying Freeman de él mismo. New National Kid del maestro Suehiro Maruo que no me pareció tan grotesco como los otros que he leído de él, nada mal eso si, nunca decepciona. Releí Regreso al Mar de satoshi Kon que murió hace dos meses producto del cáncer.Una pena, de verdad. Estoy releyendo Gamma El hombre de hierro de Yasuhito Yamamoto. Gamma lo dejé colgado cuando chico porque no los alcancé a comprar todos. Ahora tengo los 11 números que la edición de Norma editorial publicó en 1996. También leí la Isla Panorama de Suehiro Maruo. Interesantísima. Muy buena. Como para escribir sobre ella en Loserpower. Lo mejor que he leído en mucho tiempo es La Leyenda de Madre Sarah, dibujado por Takumi Nagayasu y guinizada por KAtsuhiro Otomo. Gracias al maravilloso internet pude conseguir los números que me faltaron leer porque Norma Editorial la dejó colgada en el tomo 4 hace casi 10 años. También me reencanté con las historias pausadas y simples de Jiro Tanugushi. El almanaque de mi padre o Barrio lejano son historias contemplativas que hablan sobre la vida misma, la rutina y como escapar de ella. Poesía en el noveno arte.
Podría seguir, pero tengo que sumergirme en alguna historia y ver si a través de los cómics puedo volver a hacer otra de mis grandes pasiones: Dibujar

1 comentario:

  1. Parece que los comics logran escarbar más en el cerebro, que una película. Será que muchas veces en las pelis las imágenes sobran y nos desvían de las imágenes que sí importan, que sí tienen que ver con el mensaje de fondo...

    'Poesía en el noveno arte' Shoo, clever.

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