miércoles, 10 de noviembre de 2010

Efectos secundarios


Ok, tengo cáncer. Cáncer a las células acinares de la parótida, para ser más preciso. Empezó como un tumor, me operaron, lo extrajeron fragmentado y luego de la biopsia, determinaron que era un carcinoma. Bien. Fuck Yeah. Después de la operación tengo una parálisis facial en el lado derecho. Aunque es lento el proceso, si ha habido avance. Ahora muevo la la boca y siento un cosquilleo cuando me tocan la mejilla. Hasta ahí estaba bien. Nunca pensé que los tratamientos para acabar con el cáncer eran tan brígidos, tan desgastantes. No es que creyera que la gente fingiera o exagerara. Pero pensé que se podía llevar. Y me equivoqué. Mi tratamiento de radioterapia es focalizado en dos puntos a la parótida, cuello, músculos de la cara y parte de la garganta, afectando el interior de la boca (Lengua, dientes, encías y lo peor: la producción de saliva). Uno es superficial y quema mi piel, la irrita y hace que parte del pelo y barba se caiga y no crezca. El otro es al interior del cráneo, focalizado en el cáncer mismo, ese es el peor. Perdí el gusto y las ganas de salir a hueviar con mis amigos. Por suerte, a mis amigos no los perdí, al contrario. Totalmente al contrario.
Ya han pasado casi 6 semanas del comienzo del tratamiento. Pasé cada maldito día en una clínica fría con gente amable que me llenaba de rayos y energía nuclear para matar mi cáncer. Lo hicieron? Falta, dicen. Incluso después de terminar mis sesiones, debo esperar al menos 6 meses para saber con certeza que ya no soy un Cancer Boy. Pero cuando piensas que estás peor y que nada ni nadie puede demostrar que las oraciones y los rezos le dan salvación a la gente, pasa algo que lo confirma aún más. Debido a la inflamación, las encías que cubrían una de las muelas del juicio se infectó y no pueden extraer la pieza. Por ahora para eso tomo: Antibióticos para la infección, Metropast que no sé para que es pero complemeta el antibiótico, Dentagesic para el dolor más un enjuague anticéptico que ayuda a la limpieza bucal de la zona. Y si a eso le sumo los remedios que me prescribieron para poder llevar mi tratamiento, puedo afirmar que estoy cagado y más lejano que nunca a la fe. Nunca creí mucho, ahora ni pienso en ello, no existe. Soy yo contra esta enfermedad.
Así y todo me río. Así y todo confío en que mi puto cuerpo no se va a quedar y se va a pasear a este cáncer culiao y a todos los efectos secundarios de esta hueá. Denme unos meses, El Rey del Rebote estará de vuelta.

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