domingo, 1 de agosto de 2010
Pisteando como un campeón
Me tocan la bocina desde los estacionamientos del edificio. Me hago el hueón un rato, veo twitter y escribo algo intrascendente que no genera reply ni RT. Agarro mis cosas, el notebook y mi bolso, más un plano mal doblado. Bajo. Taxis Voiture me espera con el motor encendido y un chofer dispuesto a pistear como un Schumacher para llevarme a mi lejano destino. Parece un auto esperándome afuera de un banco, después de asaltarlo. Me gusta la idea, pero no el chofer luego de verlo y darme cuenta que es ese viejo guatón hediondo y sin dientes que me habla puras pescás todo el camino. Cada vez que mueve los labios para esbozar alguna frase sin sentido se le mueve el único choclero que le queda. Pobre, una pena que sonrisa mujer sea sólo para mujeres. Mucho feminismo se ha olvidado de estos pobres hombres. Me subo adelante. Me carga hacerlo, no parezco un pasajero, pero estos gallos de los taxis me quieren harto y no me tratan sólo como un pasajero, juran que soy su amigo, su yunta. Ya me veo que un día al salir de la oficina me inviten a un bar rancio a tomar Pilsen y ver un partido del colo. Reviso el plano, veo las correcciones que le hizo mi jefa a algunos detalles estructurales y un par de anotaciones en un cuadro de valores eléctricos. Los entiendo pero no los comparto. El experto soy yo, ella sólo quiere ahorrar omitiendo algunas normas básicas. Doblo el plano y lo dejo en un perfecto A4 con un arrugado marguen de 2cm. Miro al taxista y abro la ventanilla, sé que me va a empezar a hablar.
-al mega, cierto?
-sí, a ver si hoy veo al Luchito Jara, así me alegra el día.
-me cae mal ese hueón.
-tiene los medios hits. Ámame es un clásico.
-ese siempre lo usan en los topless, cuando la niña se empelota le ponen ese lento.
-a qué clase de topless va, que miedo.
-en el centro, nomás. Es más baratito.
El tema me desagrada un poco, no sé cómo decirle que conozco esos topless, qué he estado ahí (en una misión profesional) y que el ambiente es sórdido y de absoluta perdición. El hueón sigue.
-igual nunca he ido solo, ni cagando. Siempre con amigos.
-los amiguitos…
-una vez fuimos a uno que estaba en el caracol de bandera
-salamandra?
-era otro. Te manejai en el tema, veo…
-es que anoche allanaron varios, no sé si ese.
-Ese ya no existe, ayer los tiras entraron al tentación, al peter pan, al xenón…
-y al tú y yo?
-también. Los conocís?
-por fuera nomás, por ahí a veces tomo la micro a mi casa
-bueno, la hueá es que fui una vez a uno de estos, pero era un café topless, los cachai esos?
-supongo, me imagino como son: café con tetas.
-y las mejores tetas.
-puras peruanas, yo creo.
-pero son naturales, mujeres comunes. Me gustan más. Bueno, fuimos con estos amigos míos a tomarnos un café y en medio de esta tarima donde sirven habían dos minitas, compadre. Bailaban, cantaban, se tocaban. Pero sólo los pechos, abajo andaban con un colaless invisible…
-y su señora bien, gracias?
-y cada vez que íbamos a tomarnos el café, se agachaba y nos ponía toda la raja en la cara y nosotros waaaaaa. Había que mirar. Después volvíamos a tomar la taza y de nuevo la minita nos ponía el culo en el café. Al final me lo tomaba siempre frío.
-ah, peligroso, se podría haber quemado los cachetes.
-podrían vender cerveza.
-quiere decir, embellecedor.
-con el puro olor me curo, si pudiera me las culiaría a todas ahí mismo. Eso sí, a los show que fui y había sexo en vivo nunca me eligieron para subir al escenario.
-pero eso debe estar galleteado, no es al azar, están predeterminados.
-no sé, pero fui a varios y vi como dos hueones se hacían chupete a una morenita. Se lo metían por todos lados y a fierro pelao nomás. Perverso, sí.
-me imagino, debe ser duro.
-para la niña?
-me refería al shock visual.
-al qué?
-acá me bajo, se vino rajao.
-como un Schumacher
Me bajo de Daewoo Lanos gris de Don Mauricio y nuevamente me viene esa sensación de asco producto de su cara, su tufo, su diente amarillo que se mueve cada vez que habla y de sus repugnantes aventuras extramaritales en los topless donde yo también estuve y, por suerte, salí vivo, digno y fiel.
Me registro en recepción, salgo y veo como a una cuadra Don Mauricio sube a su taxi a una señora forzosamente rubia. Un campeón, pienso. Todo un Schumacher. Entro y una avalancha de niñas se tiran sobre un deportivo azul eléctrico de alguna estrella farandulera del momento. Harto pitillo fucsia y amarillo pato. Llego al estudio 4 donde graban Un Golpe de Lucho. Está vacío. Sólo los hueones de tramoya que me saludan y me piden el plano. Las luces son tenues, el piso es de espejos y el juego de luces me recuerda un topless. Don Mauricio en mi cabeza. Mejor voy por un café.
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