domingo, 1 de agosto de 2010

dos tardes de mi vida

sino fuera por todo lo que me dio, estaría fumando pasta, robando, vagando por santiago. como antes. perder siempre ha sido una opción recurrente. a veces el faquir pierde la concentración y se clava hasta lo más profundo y deja que chorree el alma hasta mojarte los píes. prendo más cigarros, uno tras otros y me quemo las palmas, me entra el humo por los ojos y por las fosas. debería estar preso, vendado frente al pelotón, viviendo en una mazmorra. necesito otro terremoto, otra tormenta, otro tsunami que se lleve todo esto, limpiarme, quedar vacío de nuevo. formateado, sin virus. pero amo mi vida aunque sé que es una zorra, amo mis dibujos aunque sé que también se borran . alguien dice que los recordará, que los guardará bien en algún lugar que luego olvidará y perderá y morirán solos, entre carpetas, planos, cartas escritas con demasiada ilusión, hojas en blanco que debían ser llenadas con una historia. los finales abiertos no me gustan porque no los entiendo, ni en los libros ni en las películas. no quiero pensar ni tener la responsabilidad de darles un final feliz a todos mis personajes. que solos lleguen a un destino apropiado. eso de que estamos bien es pura mentira, todo está echo tira, en pedacitos demasiado chicos para pegarlos y volver a armar este florero con flores secas y hediondas. prefiero las plazas y esperar, es mejor el campo y amar, mejor ser un afuerino y llegar a un pueblo lejano siendo otro, mentir, decir la verdad, confundir a la gente siendo lo que siempre quise ser y no pude. porque cuesta ser yo, cuenta enganchar conmigo, entender mis propósitos, mis palabras, mis chistes que nunca son chistes, son realidades disfrazadas de malabares y números musicales. hago menos triste la realidad y la verdad. adorno la crueldad con una canción o un dibujo o una foto o un acorde en el bajo. así hasta es divertida. hasta se aprende sufriendo así. pero ya me pasé estos ramos, me los eché y los pasé. que hago dando exámenes si ya salí, si ya ejerzo. el entorno me da claustrofobia, mi encierro me hace sentir mejor. me miro al espejo y pienso que debería echarme gel en el pelo, así tal vez llame la atención. prendo un cigarro y disfruto la magia de estar en el barro.
drug love
era otro año cuando conocí lo que buscaba, cuando encontré lo que conocía. los huevos fritos me quedaron como ojos pero al revés de la emoción. llovían luces de colores y temblaban los caminos que se atochaban de gente que quería vernos. fuimos el alma de ese año que empezaba. subimos y bajamos escaleras que llegaban al mismo lugar. nunca me he cansado de subirlas y seguiré haciéndolo. hasta ahora es lo más alto que he llegado

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